En febrero, nos contactaron por teléfono la responsable de administración de una aseguradora con oficinas ubicadas en un inmueble de los años 90, en la tercera planta. Me trasladó que llevaban varios meses con quejas del personal. Dolores de cabeza a media tarde, algún compañero con una tos persistente, olor que salía, sobre todo, los lunes, justo un poco después de encender el aire una vez terminado el fin de semana.
Habían cambiado los filtros dos veces. Habían instalado ambientadores en las rejillas de impulsión. Habían pedido la ayuda de una empresa de limpieza general para que “diera un repaso” a las máquinas visibles. Pero nada de esto funcionaba, si es que funciona, y decimos probablemente porque eran las mismas que a veces se preguntan por qué, porque el problema no estaba donde estaban buscando.
Al revisar el sistema, nos encontramos con que el conducto de retorno tenía una gruesa capa de polvo bastante compactado de varios milímetros, y zonas de humedad donde se había desarrollado biofilm. La limpieza de conductos de aire acondicionado en oficinas no es un capricho estético: es la que decide si el aire que respiran quince o cincuenta personas durante ocho horas diarias está limpio de verdad o bien parece limpio.
Qué es (de verdad) la limpieza de conductos de climatización en oficinas
Conviene ser claros desde el principio. La limpieza de conductos de aire acondicionado en oficinas consiste en la eliminación mecánica del polvo, de la grasa, de los residuos biológicos y de la biopelícula acumulada en el interior de los conductos de impulsión y retorno, en las unidades de tratamiento de aire (UTA) y en los difusores. No es pasar un trapo por la rejilla que se ve. Es acceder a una instalación que, en la mayoría de los edificios de oficinas, no se abre y no se revisa desde el momento de su instalación.
Esto lo vamos a tener que decir, esto es climatización: el reglamento RITE y la norma UNE 100012 marcan los criterios de mantenimiento e higienización de estos sistemas. Y el protocolo NADCA (National Air Duct Cleaners Association) es la referencia técnica internacional que tomamos para poder verificar el resultado, no solo el proceso. En otras palabras: no vale con solo haber limpiado el sistema, hay que tener la posibilidad de verificar mediante datos que el conducto esté limpio.
Por qué aparece el mal olor del aire acondicionado en la oficina
El mal olor por aire acondicionado casi nunca proviene de la máquina misma. Viene de lo que ha ido acumulándose en la instalación a lo largo de años y que, cuando existen las condiciones de temperatura y humedad, empieza a descomponerse y/o a servir como substrato para el crecimiento de hongos y bacterias. Las causas que encontramos no son infrecuentes:
- Polvo y fibras de la tela que se han ido acumulando en los conductos, que el propio caudal de aire ha ido arrastrando durante años.
- Condensaciones mal drenadas en la bandeja de la UTA que generan un ambiente húmedo de forma permanente.
- Filtros cargados o de calidad muy baja que no pueden evitar el paso de las partículas.
- Colonización por los hongos Aspergillus o Cladosporium que crecen sobre la suciedad orgánica en condiciones de humedad.
- Roedores o insectos que han encontrado su camino hacia un conducto en los que los espacios son secos y seguros.
- La alergia por aire acondicionado que nadie relaciona con el conducto, etc.
Aquí es donde el problema deja de ser un inconveniente y pasa a ser un problema de salud en el trabajo. La denominada “alergia al aire acondicionado” no suele diagnosticarse como tal, debido a que no le encontramos otro sentido que el de los síntomas —picor de ojos, congestión, dolor de cabeza, cansancio a media jornada— que se confunden con la alergia estacional, con el propio estrés del trabajo o, simplemente, con “cosas de oficina”. Pero, si varias personas de la misma planta empiezan a experimentar síntomas similares que mejoran en vacaciones o fines de semana, el sistema de climatización es el principal sospechoso.
No es necesario que exista una infección grave para que un conducto sucio perjudique la salud de las trabajadoras. Con que el aire arrastre esporas de hongos, ácaros o partículas y un grado suficiente para irritar las vías respiratorias de manera constante, ocho horas al día, cinco días a la semana, ya es suficiente.
Por qué el ambientador y el filtro nuevo no solucionan nada
Vamos a ser sinceros, porque es lo que nos gustaría que nos dijeran a nosotros. Colocar un ambientador sobre la rejilla es como fregar el suelo antes de corregir la gotera; el problema persistirá, seguirá cayendo, pero solo que con un aroma distinto durante un par de horas. El ambientador no quita ni la biopelícula ni el polvo almacenado, simplemente introduce otro compuesto químico al aire que ya se está respirando y que se mezcla con el que provocaba el olor de forma anterior.
Sustituir el filtro sin realizar la limpieza del conductor tiene el mismo inconveniente, aunque menos evidente. El filtro retiene parte de las nuevas micropartículas que entran, pero no retiene ni roza nada de lo que ya está adherido a las paredes del conducto, en los codos, en la junta o en la misma UTA. Se trata de una solución parcial que genera una sensación de “ya está solucionado”, que es realmente el peligro: retrasa el momento en que alguien pide una limpieza de conductos de ventilación de condiciones, manteniendo el problema creciendo en el interior.
Cómo es un proceso de limpieza de conductos HVAC bien hecho
Un servicio serio de limpieza de los conductos de aire sigue una secuencia, no supone simplemente pasar una aspiradora industrial, así es como lo planteamos nosotros:
- Inspección previa al servicio del sistema, con cámara si hay poco acceso, para poder localizar puntos críticos de acumulación.
- Aislamiento por tramos del conducto, para poder trabajar sin contaminar tramos limpios y el resto del edificio.
- Limpieza mecánica por cepillado rotativo y aspiración de alta potencia, con filtración HEPA, de acuerdo al protocolo NADCA ACR.
- Desinfección de las superficies internas, en caso que el nivel de contaminación biológica lo justifique. Verificación final, con el contraste de muestras antes y después que contrasten el resultado y no darlo por hecho.
Ese último paso es el que distingue una limpieza de una limpieza demostrable, en el caso de la aseguradora las muestras microbiológicas tomadas al término contrastaban una drástica disminución de la carga fúngica en el conducto de retorno. De no haber sido así, lo demás hubiera sido nuestra palabra contra una sensación de “huele mejor”.
Cada cuanto hay que limpiar los conductos de climatización de oficinas
No hay una respuesta de sentido común y cualquiera que te la dé sin conocer el edificio estará seguramente vendiendo más que asesorando. Dependerá del uso del espacio, de la densidad de las personas, de si hay obras, de la calidad del aire exterior, del mantenimiento previo del sistema, etc. Como regla general, en un entorno de oficina normal, solemos recomendando hacer una limpieza o revisión cada uno o dos años, es decir, no a un calendario fijo, sino depende de las recomendaciones de la comprobación. Las condiciones especiales -espacios con mucho paso de personas, cocinas cercanas o con antecedentes de humedad- acortarán el calendario. Si la limpieza de los filtros os interesa también como parte de dejar el sistema bajo control de un modo continuado, tenemos artículos sobre mantenimiento preventivo de climatización en edificios de oficinas y sobre análisis microbiológico y control de Legionella en torres de refrigeración donde decimos cómo se plantea el servicio cada uno de los servicios en un plan anual.
Un resumen
El mal olor, la tos que no se va y el cansancio de la media tarde no son “cosas de la oficina”: muchas veces son el conducto de aire hablando y lo que hace es acumular durante años lo que nadie ve. El ambientador tapa, el filtro nuevo aligera un poco, pero solo una limpieza de conductos de aire acondicionado en oficinas en protocolo y chequeados con datos solucionan el problema de fondo.
Si reconocéis algo de lo que hemos ido comentando aquí en vuestra oficina, la mejor cosa es hacer una limpieza del conducto de aire tras una inspección. Cuéntanos cómo es vuestro sistema y en qué edificio estáis, y te decimos sin compromiso si es necesaria la limpieza, cuándo conviene hacerla y cuál puede ser un presupuesto que tenga sentido en vuestro caso.



