Una problemática frecuente es el polvo acumulado en los conductos de climatización tras una reforma. Recientemente unos clientes realizaron una reforma integral de su piso y para ventilar antes de mudarse, encendieron el aire acondicionado. Al abrir las rejillas, el polvo de obra ya había pasado directamente del conducto al salón: una fina capa de polvo sobre los muebles recién comprados, sobre la televisión, sobre la ropa que ya habían colocado en el armario.
Es el error más común una vez acabada la reforma. El aparato funciona bien, parece lógico utilizarlo para ventilar, y nadie piensa en lo que puede haber dentro del conducto hasta que ya es tarde.
Por qué una reforma deja los conductos de aire acondicionado sucios por dentro
La generación de polvo se produce durante cada etapa de la reforma: derribos, yeso, cemento, lijado de paredes, corte de azulejo, serrín de carpintería… Una parte de ese polvo flota en el aire el tiempo suficiente como para entrar por las rejillas de retorno y, a partir de aquí, se deposita en las paredes internas del circuito de conductos.
Y no es necesario que esa obra sea integral. Con que hagamos tabiquería nueva, un cambio de pavimento e incluso solo pintemos una habitación colindante a una rejilla, parte de ese polvo contenido en el aire puede acabar en el sistema de conductos, como es un proceso casi inevitable durante las obras a pesar de nuestros esfuerzos por proteger la zona con plásticos.
El problema es que ese polvo que se genera no se queda allí donde ha caído. Se acumula y, en cuanto vuelve a funcionar el aire acondicionado, el caudal de aire que genera lo arrastra, redistribuyéndolo por toda la instalación.
Qué sucede si se pone en marcha el aire acondicionado justo después de terminar la reforma
Poner en marcha el equipo inmediatamente después de la obra (sin limpiar antes los conductos del aire acondicionado) tiene dos efectos casi inmediatos.
Uno de ellos es visible: el polvo acumulado será impulsado hacia afuera por las rejillas de las salidas y terminará depositando ese polvo sobre superficies que, en toda vivienda recién reformada, suelen estar limpias y recién puestas.
Encimeras, mobiliario, suelo pulido. Es habitual que el cliente nos llame creyendo que tiene un problema de suciedad en los conductos de aire acondicionado por culpa de un mal funcionamiento del mismo, cuando la realidad es distinta y es una herencia que, simplemente, viene de la propia obra. El segundo efecto es oculto pero de mucha mayor importancia: ese polvo fino de obra es exactamente el tipo de partícula que, de ser respirada de forma continua, influye en la calidad del aire interior de un espacio recién reformado. En un hogar donde va a residir alguna gente o en un local donde se va a recibir al público, es el peor momento para tener el aire con ese tipo de residuo.
Cuándo limpiar los conductos después de una obra o reforma
La recomendación es muy sencilla: limpiar los conductos de aire acondicionado al finalizar la obra y antes de ponerlo en marcha de forma habitual, no después.
Esto, en la práctica, se traduce en varios momentos típicos en los que es conveniente programar el servicio:
- Al terminar una reforma integral de vivienda, antes de la mudanza.
- Tras la apertura de un local comercial reformado, antes de la inauguración.
- Pasado un proceso de reforma de oficina y antes de la vuelta del personal a la oficina.
- Cuando se ha hecho una obra parcial (cocina, baño, un cambio de suelo) en una vivienda en la cual el sistema de climatización continúa conectado y en marcha durante el trabajo.
- Antes de la entrega de una vivienda de obra nueva a pesar de no haberse puesto en uso el sistema, porque el polvo de una obra entra igualmente en los conductos de ventilación durante el proceso.
En cualquiera de estos casos, limpiar antes de airear o climatizar nos evita tener que lidiar después con una segunda limpieza, esta vez en el mobiliario y en las superficies que se ensucian ya por sí solas debido a que el propio sistema ha sido el causante de la primera contaminación.
Obra con la vivienda habitada o con el local cerrado: no es lo mismo
El riesgo cambia si la obra se hace con el espacio vacío o bien con gente viviendo o trabajando.
En la reforma de una vivienda vacía, anterior a la mudanza, el margen es mucho mayor y puedes limpiar con tranquilidad antes de que nadie respire ese aire. El problema aparece en las reformas parciales sobre vivienda ocupada (una cocina, un baño, una habitación), donde el resto de la casa permanece en uso habitual, y donde el aire acondicionado puede mantenerse funcionando en otros espacios.
En ese caso, el conducto compartido y el sistema de aire acondicionado permiten que el polvo de la zona en obra se reparta por habitaciones no modificadas y/o que permanecen ocupadas. Solo hay que preguntarse cómo es que semanas después de terminar una reforma de cocina, por poner un ejemplo, puedes encontrarte polvo en el salón o en un dormitorio que no tiene nada que ver con los trabajos de la reforma. La respuesta suele ser siempre la misma: el conducto ha hecho de medio de transporte.
Lo mismo se produce en locales comerciales u oficinas que permanecen parcialmente operativos en reformas por fases. Si una parte del edificio permanece en funcionamiento, conviene considerar un sellado temporal de las rejillas de la zona en obras, además de la limpieza final de todo el circuito.
¿Se puede limpiar el polvo de obra sin profesionales?
Es una pregunta razonable, sobre todo cuando el presupuesto de la reforma se encuentra ya ajustado. La respuesta breve es que se puede limpiar lo que se ve, pero no lo que importa.
Pasar la aspiradora por las rejillas y los difusores eliminará el polvo más superficial, el más visible. Pero los tramos de conducto del falso techo (con metros de recorrido y curvas inaccesibles) acumulan el grueso del polvo de obra y no se pueden limpiar con herramientas domésticas. Un aspirador clásico carece de la fuerza ni del alcance para utilizarlo, y en la mayoría de los casos a duras penas logra sacarlo del trecho, sino que más bien lo desplaza unos metros.
El efecto habitual es que la vivienda o el local parecen limpios durante las primeras semanas, pero al hacer uso de nuevo y de forma continuada del aire acondicionado, vuelve a salir de su lugar lo que quedó dentro.
Una fase más del proyecto, no un extra de última hora
En proyectos de reforma donde se cuida cada detalle (acabados, instalaciones, mobiliario), la limpieza de conductos de aire acondicionado suele quedar fuera de la planificación simplemente porque no se ve, y por eso es la diferencia entre entregar un espacio que respira limpio desde el primer día o uno que nada más encender el aire acondicionado empieza a repartir el polvo de la obra que se suponía ya estaba terminada.
Si tienes una reforma en marcha o a punto de terminar, lo más práctico es encajar la limpieza de conductos como la última fase antes de la entrega, justo antes de poner el sistema en marcha con normalidad.
Contacta con TecnoBio para planificar la limpieza de conductos al cierre de tu obra o reforma.



